
- Mamá, lo siento, pero es que estoy muy enfadada y no sé por qué.
- A lo mejor yo lo sé.
- ¿Siii? ¿Por qué?
- ¿Será porque estás muy cansada?
- Es verdad, es que estoy muy cansada y por eso me enfado.
Las madres, que lo sabemos todo; bueno, vale, casi todo.
Está bien saber los motivos por los que nos pasan las cosas, cuando no los sabemos nos sentimos mal, no entendemos qué nos sucede y no sabemos como manejar la situación. Cuando nos dicen que es normal, que no somos unos bichos raros (aunque algunos lo seamos), nos sentimos más tranquilos y en este caso, como en otros, hasta se nos va el enfado sabiendo que el motivo es el cansancio.
Y esto me recuerda a un artículo de Miguel. Solo puedo decir que ¡qué alivio!:
No hay comentarios:
Publicar un comentario